Intimidades de #LaEstupidez…

 

rafael-spregelburd-la-estupidez-feelgoodEste viernes y sábado en el Teatro Principal de Zaragoza, despedimos lo que pensamos que nunca podríamos llegar a estrenar… Decimos adiós a La Estupidez de Rafael Spregelburd, una catedral que nació el 16 de enero de 2016 en la Sala Max Aub de las Naves del Teatro Español y que tras recorrer 25 ciudades de toda España (periplo en el que hemos cosechado gran éxito de público y crítica), en 68 representaciones con unos 34.000 espectadores, baja el telón para siempre…

Os contamos la intimidad del proyecto por partes en estos días… ¡Arriba el telón!

“Si pienso en el arranque… No doy crédito a escribir sobre ello. Prefiero francamente no recordar ese áspero verano de 2015 charlando con Fran sobre quien, cómo, de dónde, excell arriba y excell abajo mientras nos crecían los enanos. Hasta dos veces estuvimos a punto de tumbar el proyecto… Luego… Luego ya fue lo artístico….”, así recuerda o mejor noquiererrecordar Javier Márquez, miembro de Feelgood Teatro, los inicios de ‘La Estupidez’.

Fran Perea, otro de los motores de la producción, explica así sus primeras sensaciones: “Cuando lo leímos por primera vez (durante la gira de Todos eran mis hijos, de Arthur Miller), dos años antes de decidir ponerla en pie, nos quedamos enamorados del texto. Es cierto que sí, que pensamos que era, no imposible, porque sino no la habríamos hecho, pero sí un reto inmenso con una complejidad muy elevada: Conseguir dar vida a 24 personajes en una función de tres horas no es algo habitual”.

Parecido sentimiento el de Ainhoa Santamaría, otra de las patas de Feelgood Teatro: La Estupidez me enamoró desde la primera lectura, solo pensé que tenía, teníamos que hacerlo. El miedo ante la envergadura de este texto se apoderó de mí cuando empezamos a ponerla en pie…  Cuando planteamos las primeras preguntas de producción: ¿Cómo se levanta ésta catedral? (Perdón por quitarle magia) pero, ¿cuánto cuesta? Salarios, altas, bajas, IVA… Y un largo etcétera… Ahí pensé: “Me queda grande”.

Fernando Soto, director de esta maravillosa locura, aporta sus sensaciones al recibir el texto y la propuesta de dirigir La Estupidez: “Me pareció una propuesta muy arriesgada pero no imposible. En el teatro nada es imposible en el momento en que hay un escenario vacío un actor o actriz y un espectador enfrente con un pacto en el que se va a jugar con la imaginación y las convenciones… Desde ese momento, nada es imposible. Lo que me pareció es muy arriesgado y a mí me gusta el riesgo. Eso es lo que me atrajo, arriesgarme, caminar hacia algo desconocido sin saber cómo iba a salir”.

Javi Coll, como actor de la obra, expresa así sus primeras impresiones ante el proyecto: “Yo no había leído la obra, pero había oído hablar de ella. Mis impresiones eran que era estupenda así que me alegré mucho de que me propusieran seguir con la compañía en este segundo proyecto y en este montaje. Confirmaba que había caído en Feelgood Teatro con los dos pies. Así que no me lo pensé y dije ‘Adelante, Fran’.

Cuando tuve el texto ante mí, mi estupor iba creciendo a medida que pasaba las páginas. Para mi desgracia, ¡no entendía nada! Así que recordé las sabias palabras de mi profesor de literatura dramática, Miguel Medina Vicario: ‘Si la primera vez que lees un texto no entiendes nada = tonto tú’.
Y sí, me sentí tonto, porque a pesar de que la obra se iba clarificando un poco en cada escena que leía, sentía que se me escapaban muchísimas parcelas de tan vasto texto. Lo leí por segunda vez y seguía sin entender del todo así que volví a las palabras de Don Miguel: ‘Si en la segunda lectura sigues sin entender = o tonto tú o tonto el autor’. Jamás en mi vida habría tenido la osadía de pensar que Rafael Spregelburd es tonto así que, no exento de cierta preocupación, me decanté por la primera opción.

Y ahora sí, menos mal, tras la tercera lectura, pausada, con tiempo, releyendo páginas y diálogos paralelos, cabalgando en una Harley por la ruta 66 hasta Salt Lake City, borracho de bourbon, ganando en el casino pequeñas cantidades que me permitieron conocer más a fondo la ecuación Lorentz, enamorarme perdidamente de Jane, bailar Carola en un sucio Motel, nacer en Shií Gá y morir en Las vegas, conseguí abrir las cortinas del Motel y asomarme de lleno al universo de La Estupidez. Y no se cumplió la tercera y temida sentencia de Don Miguel: ‘Si a la tercera no entiendes nada = tonto el autor’ Uf, menos mal. La Estupidez no la ha escrito un tonto, ni siquiera un estúpido, la ha escrito Rafael Spregelburd, en eso se resume todo. Un universo único, diferente, fascinante”.

Para Toni Acosta, la llegada de la propuesta por parte de Feelgood Teatro fue una enorme sorpresa: Fran me llamó y me ofreció el proyecto. Hoy, con la perspectiva del año y medio recorrido, comenta: “Creo que es otra función distinta ahora a la primera. Cuando estrenamos en El Matadero estábamos muy preocupados por ‘hacerla’, porque son tres horas de función y porque son muchos personajes y porque cuando estrenas el caballo aún no está domado. Ahora la disfrutamos tanto”. 

Sensaciones especiales que para el último en llegar, Alfonso Mendiguchía (en sustitución de Javi Coll), se traducen en un enorme vértigo… “Directamente no pensé. Hundí los pies en la arena –estaba en Zahora (Cádiz)-, miré a mi chica, miré a mi perro, miré al mar. Tragué saliva, esbocé algo similar a una sonrisa nerviosa y levanté la mano. Llegó el camarero y me sirvió otro mojito. Brindé con Patri (Patricia Estremera, Los Absurdos Teatro) y atusé la cabeza de Equix. Dejé de sentir los pies. Después ya no recuerdo.

Soy el único actor ‘estúpido’ que tengo la experiencia de haber visto la obra desde fuera. Tres veces sin saber, sin sospechar siquiera, que sería uno más. El único en llegar a ella sin haberla leído antes. Eso me ahorró el susto de ver los infinitos folios indescifrables y de comenzar el rascacielos desde la nada. Pero soy el único que he visto ‘lo imposible’ con mis propios ojos convertido ya en obra. Así que no, no pensé que era imposible. No me hizo falta. Lo sabía sin pensarlo. Y luego heredar las maravillosas criaturas de Javi Coll… Ahí es nada. En fin, que menos mal que soy un kamikaze y que tenía tanta confianza en los feelgoodianos que pensé que si ellos me habían llamado, pues ellos sabrían… ¡No iba yo a enmendarles la plana!

… Y así se escribe la historia… Más intimidades estúpidas en próximos días…

Por cierto, ayer anunciaron los finalistas a los Premios Max de Teatro y nuestra virtuosa Ainhoa Santamaría ¡ES FINALISTA! en la categoría Mejor Actriz de Reparto. Ella y sus cinco personajes se merecen ganar este reconocimiento, aunque, para nosotros, ya es la mejor.

¡Nos vemos en Zaragoza!

WE FEEL GOOD!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s