La trastienda de Feelgood

Camerinos vacíos. Todos están en escena...

Camerinos vacíos. Todos están en escena…

Cuando apenas quedan dos semanas para marcharnos, podemos decir que cada día es como si fuera el último. Anoche, fue una gran función, posiblemente la mejor. No sólo porque no cabía un alma en la sala, sino porque pudimos celebrar lo mejor que somos: un equipo.

Pero antes de empezar cada noche…

Jorge Bosch nos rocía la cara a cada uno de nosotros con un agua termal que aunque tiene pinta de ser carísima, no le importa compartirla con todo el elenco. Es un aerosol refrescante que se aplica en la cara como si un golpe de lluvia tropical te sobreviniera inesperadamente. Viene muy bien para despertarse y tonificar la piel. Nos gusta a todos mucho. Bueno, a Manuela, no, ella se confiesa reacia. Prefiere otras cosas.

Ainhoa vocifera contra el incienso de Bosch que ahúma toda la estancia. Es verdad que a veces el Matadero tiene un olor que hace gala del sitio que un día fue. Parece que es por un problema de cañerías. Y venga incienso y ambientador. La convivencia es la ciencia del día a día.

Antes de salir echamos “la gotita”. La “meadica” del terror que te alinea con la naturaleza y te pone a tono. Aunque no se tengan ganas.  No queremos desvelar en este blog las intimidades ni las rarezas de nadie pero haberlas “haylas”. Las manías, los ritos mágicos que hacen mitigar el exceso de nervios. Porque a todos nos hierve la sangre un poco antes de salir. Puro goce.

Jorge Usón ante el espejo antes de salir a darlo todo.

Jorge Usón ante el espejo antes de salir a darlo todo.

Las bofetadas en esta compañía son dignas de mención: Usón y Bosch entrenan a boxeo todos los días, a veces se dan verdaderos guantazos jugando. Se hacen daño sin daño. Es su manera de calentar y de decirse: “espabila que hay una función que hacer”.  A Márquez, todo el elenco le golpea la chepa y Usón con Recacha y Ainhoa se golpean suavemente los puños mirándose a los ojos como diciendo “tú puedes, cariño”.

Un poco antes de la función de ayer quedaron por su cuenta Fran y Manuela para ensayar su escena. No se cansan de hilar fino y perfeccionar en el trabajo. Hoy han pasado el segundo acto mano a mano: Manuela ha hecho de Edu y Fran de Elisa. Pasan la escena y se cuentan cómo se ha sentido el uno con el otro haciendo el papel del otro.

Estos dos actores saben muy bien cómo prepararse y trabajar para el compañero. Una vez Blanca Portillo comentó que el teatro individual se había acabado hasta para los monologuistas, este trabajo se entiende con el equipo y uno hace reír o llorar en función de cómo se lo sirva el otro.

Jorge Bosch Jorge Bosch ha estado estos días contemplando a solas el escenario vacío antes de la entrada del público.

Jorge Bosch ha estado estos días contemplando a solas el escenario vacío antes de la entrada del público.

Jorge Bosch ha estado estos días contemplando a solas el escenario vacío antes de la entrada del público. Cuidando el lugar, testando olfato  para ganar en precisión de nuestro cometido: hacer imaginar con veracidad y coherencia. Está claro que a todos nosotros nos enamora lo que hacemos.

Ya nos quedan menos de dos semanas. Confiamos en el último empujón con el público y en poder mantener y hacer crecer este sueño hecho realidad: FeelGood.

We feel good…

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Un pensamiento en “La trastienda de Feelgood

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